viernes, 23 de marzo de 2012

Teresa de Los Andes

Cuando mi corazón escuchó hablar de ti
Se arremolinaron confusas
Las ideas en mi alma
Doloridas temblaron mis entrañas
Y en el centro nocturno de mi mundo
Más que nunca me sentí
Criatura turbia y humillada.
"Cristo, ese loco de amor
Me ha vuelto loca", tú dijiste
Arrebatada de pasión
Tocando el cielo
Y entonces yo, en la amarga convicción
De un gran error
Abrazando sólo al aire entre mis brazos
Condené el pretérito minuto
En que sordo hice el oído
Y burlando al Santo de Israel
Renuncié al querer
Del único hombre merecido.

¡Bendita seas, Teresa de los Andes,
Santa Hermana
Por los siglos de los siglos!

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