viernes, 23 de marzo de 2012

Quintrala

En  sudario almidonado
Aquieta Mesalina su arrepentimiento
Cenizas de plata resplandecen
En el agustino convento,
De rodillas un Cristo de Mayo
Ante su rostro de puro hueso
Concede un perdón muy tardío
Por la sangre nativa
Que en brasas vertió en su pecho.
En la espesura de su morada,
Catalina , premonitoriamente
Anticipaba venganzas.
Ya desde entonces no eran
Tan solo pequeñas contiendas
Ya desde entonces no eran
Ligeras flaquezas
Las que llagaban en cuerpo y alma
A vírgenes azucenas.
Brutal comedia de mal vivir
Transcrita por los bestiarios.
¡Bendita seas, Catalina,
Hermana Justiciera
Por los siglos de los siglos!

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